A medias…

Miércoles, día del espectador. Magical girl ha llegado a la ciudad. ¡Por fin! Tres amigos y entradas a buen precio. Un poco de tapeo antes de entrar. El plan perfecto. Se apagan las luces y José Sacristán eclipsa la pantalla. Que bien. Llevaba meses esperando ver esta película. Cuarenta minutos parecen ser suficientes para ponernos en situación. Somos testigos del primer giro de guion. Ahora empieza lo mejor. Espera, me vibra el móvil…

– FLASHFORWARD –

Mis dedos se deslizan a ciegas a través de un mueble de oficina. Por fin consigo alcanzar el router. Lo reinicio. Todo vuelve a la normalidad. Imagino que José Sacristán continúa engatusando el público con su chorro de voz. El caso es que no estoy ahí para verlo. He tenido que salir del cine para resolver una emergencia a la oficina. Dejar una película a medias no es algo que me entusiasme demasiado, pero el deber de es el deber, y hay que cumplir. De todos modos, solamente es una película. Y cómo probablemente el segundo largometraje de Carlos Vermut seguirá ahí mañana, decido quedarme un rato más en mi puesto de trabajo, por si las moscas. Pongo en marcha un ordenador y trasteo por Internet mientras silbo una canción. Me encanta silbar. Durante un momento se me pasa por la cabeza el irme a casa. Hace sólo media hora estaba en una sala de cine. ¿Y si vuelvo? Qué tontería, la trama ya ha despegado, y sin mí. Un sudor frío invade mi cuerpo. Empiezo a encontrarme mal. Retomar ahora la película sería una idiotez; sin embargo, siento la necesidad de hacerlo. “Si no la veo acabar, esta noche no duermo”, me digo a mí mismo. Estoy angustiado y tengo ganas de llorar. Ya os dije que era un tipo extraño. Cojo el abrigo y salgo disparado con cara de drama. Entro a la sala casi a regañadientes y me dejo caer a la butaca pensando en mi próximo ritual de autoflagelación. ¿Qué hago aquí?  Esto tiene que verse del tirón. No creo que al señor Vermut le haga mucha gracia que alguien trate así al fruto de su esfuerzo, aunque dudo que ahora mismo le interese demasiado mi opinión. Así que cierro la boca (que no, porque todo iba por dentro) e intento recuperar la historia. José Sacristán de nuevo en pantalla. Parece que los años han pasado para el personaje que interpreta.

– FLASHFORWARD –

Nunca más…

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